6/11/2014

ALFONSO GUAMÁN


“El mishmiringo”

Soy Alfonso Guamán, bien conocido,
En todos los rincones de mi tierra;
Y nadie sabe dónde yo he nacido,
Ni los secretos que mi vida encierra

Se dice que asomó en Sígsig por el año de 1920 ante la curiosa mirada de mujeres y hombres que dejaron sus labores cotidianas para mirar al desconocido de piel rugosa y mestiza, de estatura pequeña y con un notorio sentimiento militar, pues al saludar se cuadraba y rugían sus botas grandes y pesadas.
Nadie sabe en qué punto nació… ¿quién le puso el nombre…? Otro problema; Sin embargo, con el pasar de los años, este singular personaje se fue adentrando en el corazón de los sigseño; siempre estaba presto a cualquier mandato, fiel cumplidor a las leyes y normas de aquel entonces; ensayó en su andar lento el oficio de cartero, repartía la correspondencia en las diferentes familias aún sin saber leer ni escribir, su único conocimiento era la enciclopedia de valores y principios; un simple hombrecillo de pueblo, ingenuo pero sincero.
Alfonso Guamán, tiene una relevancia especial, acostumbraba a cerrar las puertas y ventanas de las viviendas para evitar que los dueños de lo ajeno entre; una mueca o seña lo hacía reír sin límite al decir “mishmiringo” seguido de muchachos que descubrieron la forma de alegrar a nuestro personaje, cuentan algunas personas que el corazón de Alfonsito arrullo amor a ciertas damas de Sígsig, algo que fue aprovechado por los jóvenes de aquel tiempo, quienes gastaban en flores y regalos haciéndole creer que era correspondido, pobre Alfonsito lloraba al ver las damas de su corazón casándose con otros.
Nuestro gran amigo inconfundible por su gran recorrido en las mentes y vivencias de los sigseños se despide de este gran horizonte a los sesenta y más años de vida.

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