7/08/2021

LAS FOTOGRAFÍAS COMO TESTIMONIO HISTORICO Y MEMORIA SOCIAL

 

Que triste que aquel instante no pueda volver a encontrarse,
Que triste mirar tus contornos, con tardes repletas de alma,
Que triste es soñarte, y buscarte en al fondo del alma,
Y luego pensar que un sueño no puede volver a soñarse…
Raúl Segarra.
Foto: Raúl Cobos
 
En Sígsig el interés por las fotografías y su preservación como testimonio histórico y memoria social es muy reciente, razón por crear una fototeca con la finalidad de recopilando la mayor cantidad de fotografías y poner a consideración de la comunidad. Dicho testimonio visual nos permitirá conocer y documentar identidades, realidades culturales y acontecimientos históricos que han contribuido para la conformación de este cantón; pues la fotografía es una de las fuentes más atractivas para reclamar la atención de todos las personas con el fin de recuperar la memoria colectiva.
Por su valor, mensaje y sobre todo por ser referente de identidad las fotografías están íntimamente ligada al patrimonio cultural inmaterial razón por la cual fueron reconocidas en el 2009 por el Estado ecuatoriano como Patrimonio Cultural de la Nación.
Los diversos fondos reúnen momentos, acontecimientos y peculiaridades sociales de diversas épocas: celebraciones patrióticas, religiosas, políticas; costumbres, moda, desarrollo económico, intelectual y artístico, la arquitectura y el paisaje, en suma, el medio físico y los personajes que por él han recorrido.
La importancia de estas imágenes resulta entonces evidente pues estamos aportando al enriquecimiento de nuestra memoria histórica y a la conformación de nuestra identidad como sociedad.
Esperamos en un tiempo no muy lejano, recrear una imagen de Sígsig que ya no es, antes de que el soplo del progreso acabe por borrarla para siempre.


Evoco a la gloria del pasado,
Que hicieron de mí cuna un orgullo,
A los ilustres pilares de mí Sígsig,
A los devotos del chabita amado,
A los fieles de la churona y su orgullo,
A los migrantes que añoran su cálido Sígsig.

Franklin Zhimnay
(Canción de Abril)
Foto: Raúl Cobos


Fértil el terruño de olorosos manzanales,
Con el adusto Fazayñan por centinela,
Portón abierto al país de la canela
Con sus frutos mil veces seculares.
Prof. Luciano Pesántez.




Mi pueblo es indio, noble y puro,
¡aquel que se sienta azul caballero!
Baje su mirar mezquino y taimado,
y ni piense en el voto seguro,
Porque el indio va siempre primero,
Aunque le duela, de mi pueblo ser echado…

Franklin Zhimnay
(Semblanza de mi pueblo)

 

7/01/2021

IMPORTANCIA DEL CEMENTERIO EN LA SOCIEDAD SIGSEÑA

En el presente escrito no pretendemos plantear un plan de restauración o conservación, eso lo dejamos a los arquitectos: Nuestra intención es plantear a través de una visión histórico-cultural la importancia que el cementerio tiene en la sociedad sigseña.

ASPECTOS HISTÓRICOS 

En una carta que escribe el parroco Adolfo Piedra, al reverendo Obispo con fecha 18 de diciembre de 1889, se denota la grave necesidad que tiene Sígsig de contar con un cementerio nuevo, pues el actual cementerio que posee es estrecho y antihigiénico por mantenerse en el centro de la población y por emanar malos olores, los mismos que pueden acarrear epidemias mortales. (A.C.A/C. Adm. C 3172); siendo esta la primera referencia que se tiene a cerca de la necesidad de contar con un cementerio nuevo en el centro cantonal

El 20 de diciembre de 1917, Manuel Vázquez el Cura y Vicario Foráneo de Sígsig en un oficio enviado al obispo Manuel María Polit manifiesta la urgencia del arreglo del nuevo cementerio y la autorización para que la municipalidad pueda intervenir en estos terrenos. (AHM/S # 589). Entre los pedidos formales que hace la municipalidad a la iglesia para construir el nuevo cementerio es que ceda la iglesia los terrenos permutados en beneficio del panteón; y la municipalidad por su parte se compromete con el trabajo de las murallas, bóvedas y capilla respectiva; además la rectificación y ensanche del camino que debe conducir al mismo, fuera de la población. (AHM/S # 589).

Cuatro días después el mismo cura expresa la situación del cementerio y la autorización del traslado a otro lugar mediante la permuta de los terrenos con otros del señor Belisario Pezántes: “Que por estar en completa ruina el actual cementerio de este pueblo y hallándose situado en lugar incómodo para transito de sus habitantes; siendo además disposición expresa de V. Sría. El traslado, y fijándose con las autoridades de este lugar otro mas conveniente y cómodo para la higiene de sus habitantes, solicita de Sría, la autorización para permutar unos terrenos de la iglesia conocidos con el nombre de Santopamba situados en Tudul con los terrenos del Sor. Belisario Pezántes que existen en el mismo Tudul, a cuatro o cinco cuadras de distancia del centro de este pueblo, por ser este elegido para dicho cementerio Eclesiástico”. (AHM/S #588)             

El 17 de mayo de 1923, el entonces presidente municipal Luis Samaniego, mediante un escrito dirigido al ilustrísimo señor obispo de la diócesis del Azuay manifiesta que el concejo municipal ha resuelto construir un cementerio público. En dicho documento se lee: “…con el fin de llevarlo cabo de acuerdo con la autoridad eclesiásticas, resolvió también dirigirse a su Sría, manifestándole que tal cementerio puede construirse con intervención de la iglesia, bajo las siguientes bases:

            Primero.- Que la iglesia se costeará el área necesaria para el Cementerio, cuyo valor aproximadamente será de mil sucres.

            Segundo.- Que el Municipio, hará de su parte toda la construcción del Cementerio; con arreglo a los planos respectivos y cuyo aporte se calcula en cinco mil sucres, más o menos.

            Tercera.- La iglesia percibirá de los derechos arancelarios que actualmente cobra en cada caso de inhumación, únicamente la cuarta parte de ellos, por cuanto la cuota con que contribuirá, es menos de la cuarta parte del costo de la obra.

            Cuarta.- Que el municipio por si sólo administrará y reglamentará el servicio del Cementerio y percibirá el canon que fije por arrendamiento de bóvedas, ocupación del Campo Santo; Tales son las bases mas o menos generales que pudieran convenirse con la iglesia para llevar a término la proyectada obra; pues no se oculta a su Sría, la necesidad imperiocísima que tiene este lugar, acerca de la provisión de una mejora tan indispensable, y por lo mismo confía esta corporación que su Sría, acogerá delicadamente el proyecto”. (AHM/S # 658)

Con la llegada del sacerdote Dr. Octavio Martínez Astudillo quien permaneció como cura interino desde 1927 hasta 1933, se logró concluir esta obra que ahora es parte de nuestro Patrimonio Cultural edificado.

Mide 116 metros de largo por 104 metros de ancho, con magníficas paredes dobles de adobe, adornadas con elementos decorativos del mismo material, en su interior posee una capilla con su torre y una cripta con sus bóvedas y nichos de cal y ladrillo.

ASPECTO SOCIO-CULTURAL:

Cuando se celebra el día de los difuntos son muchas las personas que van al cementerio para visitar las tumbas de sus familiares fallecidos; las mismas que están acompañadas por el cuidado, limpieza y engalanamiento de las lápidas, nichos y tumbas.

Para la mayoría de las personas visitar el cementerio puede parecer una actividad poco seductora e incluso aburrida que no tiene sentido; Sin embargo, todos los pueblos del mundo están llenos de cementerios fascinantes unos más grandes que otros, unos con capilla, otros sin ellas, pero todos ellos esconden en su interior una rica historia, es como un libro que está a la espera de que alguien lo habrá y se nutra de sus pensamientos ahí plasmados.

No obstante considero que los cementerios no solo es un espacio para visitar a los seres queridos que ya no están, sino que también se puede realizar una visita interesante a nivel artístico y cultural; aunque estos espacios para muchas personas no son considerados como lugares de expresión artística.

Una tarde al visitar el cementerio acompañado de mi cámara disfrute de una experiencia estética asombrosa. Desde mi interpretación subjetiva tomar fotografías era capturar una imagen a través de la luz, por tanto en un cementerio que siempre se ha relacionado con la oscuridad creía que era imposible sacar imágenes en donde habla la muerte, donde es sinónimo de oscuridad, donde el silencio es la nada. Pero de pronto comprendí dos cosas: que en los cementerios no hay oscuridad, hay luz, que es un remanso de paz, alegría y un lugar de memoria y arte; y que la forma y el lugar de enterramiento han variado a lo largo de la historia como un elemento más, inherente a cada cultura, tradición o época histórica y que los cementerios reflejan de un modo u otro nuestro mundo, nuestra sociedad, de ahí su importancia para nosotros.

Lamentablemente las personas de nuestro terruño no aprecian y desconocen el arte funerario y sus funciones culturales que este desempeña como por ejemplo: que juega un rol en los ritos de enterramiento o simplemente como un recordatorio de la mortalidad de un ser querido.

Creemos que los reflejos que se presentan al caminar por estos pequeños caminos desorganizados entre tumba y tumba, ciertamente, no son de dotados artistas; sin embargo nosotros hemos desarrollado una peculiar capacidad para percibir la belleza, pues creemos que en el panteón hay cosas muy interesantes que los moradores con su creatividad fueron alimentando día a día; y con el transcurso del tiempo lo convirtieron en un espacio artístico, De la misma manera creemos que el ser humano no ha adornado en vano su lecho final, pues el arte nos acompaña más allá de la tumba; ya que no sólo es consuelo sino que el arte es el fin mismo, la cúspide a la que cualquier mortal puede anhelar.

Al recorrer por estos pequeños caminos entre tumba y tumba y al haber llevado mi vista por todo el horizonte en más de una ocasión me pude dar cuenta que dentro de la iconografía del arte funerario sobresalen ángeles, arcángeles, dolientes y retratos; y que junto con la representación del difunto, es habitual encontrar la presencia de alegorías, o una iconografía específica, que relacionen a la persona con su pasado o procedencia. La representación del dolor y la mortalidad de lo divino. Las crucifixiones y las piedades son algo común en este tipo de arte.

Las tumbas en su mayoría están dotadas de inscripciones, decoraciones de significados cristianos y en algunos de los casos se pintan imágenes en los muros. Todos ellos nos muestran una actitud de respeto y un estado escalofriante por su realismo; y que la muerte convive con esos símbolos, que son las bellas obras de arte construidas para honrar un profundo amor por los que ya no están.

La iconografía de los ángeles en momentos de vuelo o momentos de llanto, representan el dolor y plegaria, pero también cuando están sentados junto o sobre la tumba pueden ostentar una actitud de guardianes. O en otros de los casos cuando los ángeles llegan a portar una trompeta se convierten en los anunciantes del juicio final, mientras que la figura femenina o infantil representa a los dolientes.

Otro de los temas que se representa en la iconografía del cementerio por sus posibilidades expresivas y compositivas es el de los cuatro elementos, es decir:

·         El fuego en sus diversas variantes: hoguera, caldera, antorcha, linterna, incensario, lenguas llameantes, llama y lámpara sepulcral; o a su vez el propio título de las lapidas, en que se describen comienzan con las palabras: El rey de las luces, Luz de reyes, encendida sobre el candelero.
·         El aire aparece relacionado con fenómenos atmosféricos: arco iris y rayo.
·         La tierra, se representa en forma de mundos, sobre los que el rey gobierna.  
·         El agua que se relaciona con cantaros o vasos en donde esta acumulado este liquido vital, con mares tempestuosos o pequeñas lloviznas.

Como complemento de estos elementos esta la naturaleza que es otro de los rasgos más representados dentro de la iconografía. La vegetación posee una amplia variedad en las tumbas. Las coníferas, con hojas siempre verdes y maderas incorruptibles, fueron escogidas como símbolos de la inmortalidad. El cedro, el pino y el ciprés han sido tres de los árboles y arbustos dedicados a la muerte. La astrología también está presente en la iconografía de las tumbas, destacando las representaciones del zodiaco, de los planetas y especialmente del sol.

Cuentan asimismo con un gran contenido emblemático la paloma que es símbolo del cristiano penitente, quien se refugia en la gracia divina. Las palomas que detenidas en un perenne vuelo ascendente y figuras que dan cuenta del aspecto vital que una vez tuvo el cuerpo y que ahora descansa unos metros más abajo convirtiéndose en polvo invitan al peregrino a decir una oración y a detenerse para deleitar de sus belleza.

Para las virtudes los que elaboran las lapidas se refieren a honestidades particulares del difunto, la mayoría gira en torno a las cuatro virtudes cardinales -Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza- Y lo mismo podría decirse de la Liberalidad, Sinceridad, Frugalidad, Mansedumbre, Concordia, entre otros.

Finalmente no podía faltar dentro de la iconografía de las tumbas una alusión al tema de la muerte, que aparece contemplada de una manera serena y nada estruendosa con cetro o espada y corona, pues no podía estar ausente en esos momentos, en que se organizaban las ceremonias fúnebres y que en algunas de las tumbas se encuentra junto a la cama velando el sueño de los infantes muertos para conducir el alma a algún lugar.

La iconografía que inunda este espacio considerado como sagrado es riquísima cada elemento posee un significado individual y otros grupales. El cementerio es el reflejo del pueblo de los vivientes, y la muerte termina mostrando las referencias de las ambiciones y también de las desdichas humanas. Se puede decir que las pinturas son un recordatorio de lo vivido y las figuras recipientes donde puede descansar el alma.

Consideramos que visitar un cementerio seria con visitar un museo al aire libre, dejando que el aire de este campo santo y de la naturaleza invada nuestros pulmones y que la paz y el silencio relajen nuestra mente.

Finalmente el valor urbano que guarda, el valor histórico que aporta, el valor artístico que tiene son elementos importantes que nos motiva hacer una defensa del espacio funerario pues si recorremos estos espacios entre tumba y tumba, con una observación atenta y curiosa podemos encontrarnos con una verdad social del pasado de nuestro pueblo.

El panteón o cementerio como un espacio fúnebre debe estar protegido pues son la base material del festejo de Día de Muertos, celebración declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (2003).

Es por todo esto que el cementerio requiere una protección y defensa especial de manera que puedan ser disfrutados por todos los ciudadanos y transmitidos a nuestras futuras generaciones.

Esperamos que estos ángeles en un futuro no muy lejano velen nuestro eterno descanso, y que permanezcan siempre lamentándose junto a nuestra tumba -si es que algún día la tenemos-Por mi parte quiero de vivo disfrutar de este espacio y ya de muerto quiero estar en otro lado.  


 
REFERENCIAS:

·         ARIANSEN CÉSPEDES, Jaime “Arte Funerario” En línea: http://www.la-gerencia.com/articles/159/1/EL-ARTE-FUNERARIO/Page1.html  Publicado 10/29/2008. Consultado el  5 de noviembre de 2010.

·         ASTUDILLO, Hugo. “Sígsig: Políticas para la protección de su patrimonio cultural” Tesis previa a la obtención del título de Licenciado en Ciencias de la Educación, Especialización Historia y Geografía. Universidad de Cuenca. 2008.   

·         González de Valcárcel, J M. “Restauración monumental y puesta en valor de la ciudades americanas” Barcelona. sin año.

·         http://quedearte.blogspot.com/2009/11/arte-en-el-cementerio.html Consultado el  5 de noviembre de 2010

1/16/2019

MORADA DE LOS APUS, YAYAS O TAYTAS EN EL TERRITORIA DE SIGSIG


La historia de los Kañaris, según la tradición oral inicia desde uno de los mitos de origen; una de las más antiguas referencias acerca de este mito la encontramos en la “Relación de fábulas i ritos de los ingas” de Cristóbal de Molina correspondiente a la segunda mitad del siglo XVI, cuando llegó al Cusco en calidad de párroco y consecuentemente escuchó o tuvo noticias de kañaris que fueron llevados por Túpac Yupanqui y Huayna Cápac en calidad de mitmakuna. Es muy probable que Molina haya utilizado para la redacción de su fabula como fuente de datos principales las entrevistas o conversaciones con los kañari del Cuzco. De hecho se sabe que éstos vivían en el barrio de “Carmenca”, perteneciente a la parroquia de Santa Ana y que mantuvieron sus privilegios y status por lo menos hasta mediados del siglo XVII.
A continuación transcribimos el mito de origen de los kañaris contado por Cristóbal de Molina, el mismo que fue copiado literalmente por Pedro Sarmiento de Gamboa en 1572 y reproducido de igual manera por el padre Bernabé Cobo en 1653, claro que con pequeñas divergencias entre el uno y el otro.

“En la provincia de Quito está una provincia llamada Cañaribamba, y así llaman los indios por el apellido de la provincia, los cuales dicen que al tiempo del diluvio, en un cerro llamado Huacaynan, que está en aquella provincia, escaparon dos hermanos en él, y dicen en la fábula que como yban las aguas creciendo, yba el cerro creciendo, de manera que no les pudieron enpeçar las aguas, y que allí después de acavado el diluvio y acavándoseles la comida que allí recoxieron, salieron por los cerros y balles a buscar de comer y que hizieron una muy pequeñita casa en que se metieron, a do se sustentavan de rayces y yervas, pasando grandes trabajos y hambre y que un día, aviendo ydo a buscar de comer, queando a su casilla volvieron, hallaron hecho de comer y para beber chicha, sin saber de dónde ni quién lo huviese hecho ni allí traydo; y que esto los acaeció como diez días, al cavo de los cuales trataron entre sí querer ver y saber quien les hacía tanto vien de tanta necesidad; y así el mayor dellos acordó quedarse escondido y vio que venían dos aves que llaman aguaque, por otro nombre llaman torito, y en nuestra lengua las llamamos guacamayos. Venían vestidas como cañares y cabellos en las cabeças, atada la frente como agora andan; y que llegadas a la choça, la mayor de ellas vido el yndio escondido, y que se quitó la llicta, que es el manto de que usan, y que empeçó a hacer de comer de lo que trayan, y que como vido que eran tan hermosas y que tenían rostros de mugeres, salió del escondrijo y arremetió a ellas; las quales, como el yndio vieron con gran enojo se salieron y se fueron bolando, sin hazer ni dexar este día que comiesen. Y uenido que fue el hermano menor del campo que avía ydo a buscar que comer, como no hallase cosa aderezada como los demás días solía hallar, pregunta la causa de ello a su hermano, el cual se la dijo; y sobre ello uieron gran enojo; y así el hermano menor se determinó a quedarse escondido hasta ver si volvían. Y al cabo de tres días boluieron las dos guacamayas y empeçaron a hazer de comer y que como viese tiempo oportuno para coxerlas, entró al tiempo que vido que ya avían hecho de comer; arremetió a la puerta y cerróla y cogiólas dentro, las quales mostraron gran henojo y así asió a la menor, porque la mayor, mientras le tenía a la menor, se fue. Y con esta menor dicen tuvo acceso y cópula carnal; en la qual, en el transcurso del tiempo, tuvo seis hijos e hijas, con las cuales vivió en aquel cerro mucho tiempo sustentándose de las semillas que sembraron, que dicen que trajo la huacamaya, y destos hermanos y hermanas, hijos desta huacamaya que se repartieron por la provincia de Cañaribamba, dicen que proceden todos los Cañares; y así tienen por huaca el cerro llamado Huacaynan y en gran veneración a las Huacamayas; y tienen en mucho las plumas dellas para sus fiestas…” (Cristóbal de Molina, 1989 [1575]:55-56. En: Alden Yépez, 2010:117).

Las semejanzas y diferencias fonéticas y lexicográficas entre “Huacaynan” palabra referida en el mito; y “Fazayñan” actual topónimo de Sígsig son muy sugestivas, razón por la cual nos preguntamos ¿los mencionados cronistas escribieron mal o en realidad se escribe Huacay-ñan? González Suárez con ligereza nada común a su gran vocación de investigador, interpreta erradamente como “Camino del llanto”, ya que huacay significa lloro o llanto y ñan camino. Al revisar los diccionarios de Kichwa no aparece esta palabra completa “Fasayñan”, por lo que creemos que es una palabra compuesta por tres morfemas del kichwa.
  1. Pa = de - del – para
  2. Saya = cima – cumbre
  3. Ñan = camino – vía.
El primer elemento PA cuyo morfema P se convertiría en F.
En el segundo SAYA quizá aquí se eliminó A quedando SAY.
Y finalmente el tercer elemento ÑAN se mantendría.  
Es síntesis, PA-SAY-ÑAN, cuyo significado literal sería “Camino de cumbre”.
Quizá el nombre es alteración de Asayñan­ –escribe Albornoz– pues en colorado –asa– significa fatigar y ñan en quechua es camino, lo que se compagina muy bien con la realidad, ya que, para llegar a sus alturas, es preciso recorrer una ruta que fatiga. (Albornoz, 1948:23).
Otra hipótesis que se maneja; es que tal vez Fazayñan sea dialecto kañari cuyo significado es todavía desconocido, recordemos lo que mencionó Octavio Cordero “que en la prodigiosa toponimia azuaya se andan por las cordilleras y sus nudos y por los ríos y su vegas voces que reconocidamente no son ni castellanas ni quechuas, y por consiguiente, deben pertenecer al Cañari” (Cordero Octavio. En: Monografía del Azuay, Por Luis F. Mora y Arquímedes Landázuri, 1926). Además debemos considerar que “…la lengua de los pueblos conquistados se enriqueció con muchas voces tomadas de la lengua del pueblo vencido y así los nombres de ciertos objetos materiales como los ríos, de los montes, etc., debieron conservarse sin mudanza alguna, en el mismo idioma de los cañaris.” (González Suárez, 1922:23).    
En últimos casos, que la grafía sea Huacay-ñan se puede definir como Huaca algo sagrado o como patrón de asentamiento ceremonial que traduciendo literalmente significa “Camino de los dioses”, porque para la cultura kañari cada montaña es un lugar sagrado y es morada de dioses y lo demás ya relacionado en la mitología de las guacamayas. 
De la misma manera, en el sistema cosmogónico de los Kañaris, se atribuye el nacimiento de la primera pareja humana a una gran culebra:

“Los Kan-are, descendientes de la culebra formaron numerosas tribus y pueblos repartidos en valles y sierras y cuando ocurrió el próximo eclipse, trataron desagraviar a la luna y buscaron a su madre la culebra para rendirle homenaje. Mas la culebra en su huída y deslumbrada por la luz de la luna en la superficie de las aguas de la laguna, arrojase a ella y sumergiose en el fondo sin volver a la superficie. Los Kanáres, sus descendientes levantaron adoratorios a la luna en las cimas de los montes altos y a la culebra, ofrendas de oro y comida y bebida en la laguna (según la tradición serían las lagunas en las que sumergióse la culebra leoquina. Shinshin, llamada después laguna de Ayllón.)” (Domínguez, 1999:36).

Sabemos por algunas fuentes que por el año de 1548, Pedro de Ayllon, Diego Vargas y Fidelio de Neiva; tres aventureros buscadores de tesoros, minas y riquezas se enteraron de que en la laguna de Simshan habían objetos de oro; estos al tratar de sacar dichos tesoros que se dice estaban en el fondo de la laguna, el más arriesgado se sumergió y fue absorbido por la laguna y no salió, después regresaron los dos viajeros con la noticia y desde entonces comenzó a llamarse la laguna de Ayllón, que se conserva hasta la actualidad. 
Para los kañaris –según González Suárez– la laguna de Ayllon era un lugar sagrado y objeto de superstición y de culto religioso, por creer que allí se había sumergido voluntariamente la culebra progenitora.

“Los cañaris se creían descendientes de una culebra, grande y misteriosa, la cual finó sumergiéndose ella misma voluntariamente en una laguna solitaria de agua helada, que se halla sobre el actual pueblo de Sigsig, en la Cordillera Oriental de los Andes. Esta laguna era para los cañaris del Azuay un lugar sagrado, y un santuario; y en ofrenda a la culebra que les había dado el ser, acostumbraban arrojar al agua figurillas pequeñas o idolillos de oro” (Gonzales Suárez. 1922).

Es curioso que la laguna de Ayllon al estar ubicada en la barrera geográfica entre Azuay y Morona Santiago (Gualaquiza) “la tradición habla de que antiguamente salían dos jibaros desde el Oriente por el Ayllon.” (Sarmiento, 1994:77).
Tanto la laguna de Ayllon como el cerro Fazayñan o Huacayñan –según González Suárez– fueron pacarinas o adoratorios eminentes de los kañaris.

“los Cañaris adoraban como á una divinidad particular al cerro Huacay-ñan, y una laguna que se halla hacia los términos de la provincia del Azuay en la gran Cordillera oriental sobre el pueblo de Sigsig, porque suponían que de allí habían salido sus progenitores, y le hacían sacrificios, arrojando á ella oro en polvo y otras cosas, en varias épocas del año” (González Suárez, 1969:145).

Es importante considerar que si bien la arqueología permite identificar la “cultura kañari” gracias a un estilo particular de la cerámica; el mito ayuda a identificar una creencia común. Para Alden Yépez los mitos de origen de la cultura kañari, enfatizan la transformación de la serpiente y las guacamayas en seres humanos, esto nos permite pensar en un sistema religioso practicado por los sacerdotes de la región de Sígsig (y probablemente del país Cañari), según la cual éstos adquirían las características perceptivas y anímicas de las huacas consultadas. Las huacas de Fazayñan y Ayllon resultaban en una suerte de oráculo. (Yépez, 2010:124).
En este sentido, los cerros y lagunas aparecen como el lugar de morada de los Apus, Yayas o Taitas, quienes encarnan los antepasados míticos de los aborígenes. Por tanto; la laguna de Ayllon como el cerro Fazayñan, a pesar de que se encuentran en puntos geográficos muy diferentes, fueron percibidos dentro del sistema de creencias andinas, y parece ser el sentido religioso básico de la cosmovisión kañari.

11/20/2018

Investigaciones previas en el Abrigo Rocoso de Chobshi



El estudio de las sociedades tempranas de cazadores recolectores ha sido un tema de amplio interés, por ende distintos acercamientos se dieron durante gran parte del siglo XX.
Las primeras noticias sobre la presencia de las herramientas líticas se debe al historiador sigseño Guillermo Segarra (+) quien recuperó en el año de 1962 algunas puntas de proyectil y piezas de hueso. Con este hallazgo pudo disertar en la Sociedad de Amigos de la Arqueología (S.A.A.), sobre la evidencia arqueológica existente en Sígsig, avivando el interés de muchos científicos.
Posteriormente, el 28 de junio de 1963 llevar a cabo la primera excursión arqueológica integrada por el Dr. Carlos Cevallos Menéndez, Dr. Olaf Holm, Dr. Hernán Crespo Toral, Dr. Aquiles Pérez, Ángel Bedoya, Dr. Jorge Salvador y Guillermo Segarra.
En 1968 Gustavo Reinoso fue quien excavó e intentó dar una formal descripción arqueológica. A decir del mismo autor:

“Aprovechando las vacaciones de fin de año escolar, excavé dos metros cuadrados de forma irregular, en la entrada del lado occidental de la cueva, quedando todavía íntegro el resto del rincón de este costado. Los trabajos de investigación participé a mi profesor de arqueología de la Universidad de Cuenca, el Dr. Juan Cueva Jaramillo, quien se interesó y consiguió luego, que el norteamericano Robert E. Bell conjuntamente con su asistente Larry Lee hicieran un viaje expreso desde los Estados Unidos”. (Reinoso, 1993:121).

Dos años más tarde (1970), Robert Bell, Juan Cueva, Nicanor Merchán y Gustavo Reinoso, viajaron a Chobshi, lugar donde recuperaron una importante colección de artefactos líticos y huesos, a más de las muestras de carbón coleccionadas por Reinoso. Todas estas evidencias fueron sometidas a un profundo tratamiento en laboratorio radiocarbónico en la Universidad de Texas. En vista de la importancia del sitio el Dr. Bell informó brevemente de estos resultados en su informe de 1971 a la Natural Science Foundation y se preparó para trabajar en Chobshi en 1972, sin embargo al saber a últimos momentos que no podía regresar al sitio y teniendo conocimiento que Thomas Lynch y Susan Pollock iban a estar por la zona de Cuenca sugirió que se realizará excavaciones de salvataje.
El Abrigo Rocoso de Chobshi, finalmente fue excavada por estos investigadores en junio de 1972 con el auspicio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).


11/05/2018

CONOCIENDO NUESTRAS PARROQUIAS ¨SAN JOSE DE RARANGA¨


SAN JOSÉ DE
RARANGA
Aspectos generales
Ubicada al suroeste del cantón Sigsig. Limita: al norte, con la parroquia Ludo; al este y al sur, con la parroquia Jima; y al oeste, con la parroquia Quingeo del cantón Cuenca.
San José de Raranga tiene una extensión de 49.10  km2, representa el 7.6 por ciento de la superficie cantonal.
Origen del nombre
Lleva el nombre de Raranga, debido a que su población está rodeada del
cerro llamado RARANURCO, y San José, en honor al patrono de ese entonces San José Patriarca; por esta razón, al momento de la fundación se le bautizó como San José de Raranga.
Aspecto histórico   
La fecha de creación de esta parroquia fue el 19 de agosto del año 1.950, patrocinado por Gabriel Urgilés, Lucas Samaniego Pesantez, Antonio Sánchez, Justo Lituma entre otros; antiguamente era un caserío de la parroquia Jima.
(En proceso de recopilacion de información)

CONOCIENDO NUESTRAS PARROQUIAS ¨LUDO¨


SAN LUIS DE
LUDO
Aspectos generales
Ludo es una de las siete parroquias del cantón Sigsig y se encuentra a 24 kilómetros de distancia de la cabecera cantonal. Limita; al norte, con las parroquias de San Bartolomé y San Sebastián de Sigsig; al sur, con Jima y San José d Raranga; al este, con la parroquia de Cutchil; y al oeste, con la parroquia de Quingeo del cantón Cuenca. Se extiende de sur a norte desde los 2430 metros hasta 3400 metros sobre el nivel del mar. Tiene una superficie de 69.90 Km2, ocupa el 10.8 por ciento del territorio cantonal.
Está atravesada por el rio Bolo afluente del río Santa Barbará y por su accidentada topografía se encuentra dividida en dos zonas perfectamente bien diferenciadas; la zona oriental que comprende la mayor parte de la parroquia, destacándose aquí las elevaciones de Amorgeo o Portón cruz, y la zona occidental, con una extensión menor, aquí se destacan las elevaciones de Tiquín y Quillolluyo, y se caracteriza por tener mayor pendiente y colindar con el bosque protector de la parroquia de Quingeo.
La Parroquia de Ludo se encuentra dividida en los siguientes sectores: La Esperanza, Serrag, Cashapugro, Purana, Rumipamba, Ludo centro, Capishapa, Chubadel, Collana, Tuctu, Sarar, Buenavista, Loma Larga, Rosas Tambo, Rodeo, Quihua, Hatobolo, Yariguiña.  
Ludo debido a su ubicación presenta un clima templado, con diversas variaciones dependiendo de los pisos ecológicos, con una tendencia al clima frio en la parte oriental.
Origen del nombre
La interpretación que se ha dado al nombre de Ludo son varias como por ejemplo: Susana Marca en su tesis menciona: “Etimológicamente Ludo proviene del latín “Ludere” que significa juego”[1]
Guillermo Ortega por su parte plantea: “Su nombre proviene del quichua llutu cuya significación etimológica es “lugar con viscosidades”. Otras versiones atribuyen este nombre al hecho de que los antiguos naturales llamaban ludo al material barroso que se formaba en ese lugar por los pantanos existentes”[2]
Guillermo Segarra al respecto del nombre de Ludo menciona: “Algunos opinan que ludo es corrupción de los vocablos quechuas lulo o ruro (huevo) o de ruto, apócope de reluzca (pelado); bien en cañari lulo y lula designan una florecilla, como en los compuestos Apalula, Aucalula, topónimos locales. Parece un poco forzado interpretar que ludo fuese adulteración de Bolo, voz filipina y yucateca: Bulo-Lulo-Ludo.”[3]
Aspecto histórico
Ludo constituía en un centro poblado desde inicios mismo de la colonia con las denominadas reducciones empleadas por los españoles. Bolívar Cárdenas en su estudio “Caciques Cañaris” menciona con respecto al cacique de la parcialidad de Cuyes y Bolos Don Diego Tasa cacique en año de 1574.
“iten Don Diego Tasa, con sus indios caciques y principales, se pueble con todos los indios de su parcialidad, en un asiento que se dice Chirixicay, que está junto al río Bolo el cual dicho río ha de quedar y queda de esta parte del dicho asiento hacia la ciudad de Cuenca viniendo de los Cuyes a ella, por manera que el dicho río está entre el dicho asiento de Chirixicay y la dicha ciudad de Cuenca; el cual dicho asiento le fue señalado al dicho don Diego Tasa y sus principales e indios por el ilustre señor Licenciado Francisco Cárdenas oidor y visitador general, por ser como es, asiento cómodo y el mejor que se pudo hallar en toda aquella comarca, en el cual hay y tiene las partes que se requieren para la población. Y está del asiento de los cuyes seis leguas poco más o menos y es sitio y lugar bastante para sus chacaras y sementeras, al cual dicho don Diego y demás sus indios y principales se les manda se pueblen en el dicho asiento de sus contenido por ser tierra bastante para la dicha población y demás de esto hay cercanos al dicho asiento tierras templadas vera del dicho río de Bolo y por las causas dichas y respondidas en respuesta de la real provisión presentada por el dicho don Diego ante el dicho señor Alonso de Cabrera, acerca de la dicha población la cual está ante el presente escribano atento a las cuales conviene el dicho don Diego se les pueble con todo los demás indios y principales y se pueblen en la parte que está dicho y señalado y que de suso se hace mención. No se les señala términos porque hay muchas tierras baldías donde pueden tomarlo que quisieren y les pareciere para su ganados y sementeras. A los cuales dicho don Diego Tasa y demás sus indios y principales y a cada uno de ellos se les mande hagan el dicho pueblo y se pueble en él dentro de ocho meses cumplidos primeros siguientes, so pena de suspensión y privación del dicho cacicazgo. En el cual dicho pueblo dejen su plaza y calles y hagan su iglesia y casa de cabildo y cárcel todo bien ordenado a manera de pueblo de españoles conforme la orden y traza que para ello tiene y se les ha dado…”[4] 
Es posible que la antigua reducción denominada parcialidad Chirixicay sea el actual centro parroquial de Ludo.
En 1739 Ludo sirvió como punto de referencia para las triangulaciones de la Misión Geodésica. En 1808 aparece como anejo de San Bartolomé, pasando luego en 1860 a ser parroquia de Cuenca para finalmente en 1864 constituirse en parroquia del cantón Gualaquiza con su cabecera cantonal el Sigsig.  
Fueron las haciendas de las familias Vega Garrido, Vega Dávila, Moscoso, Cordero Crespo, Álvarez, Aguilar y Samaniego las que circunscribían la parroquia, fueron ellos y el Dr. Miguel Cordero Dávila quienes gestionaron la elevación a categoría de parroquia eclesiástica el 10 de Mayo de 1908, por ordenes del monseñor Manuel María Pólit siendo su primer sacerdote Benjamín Zamora. 
A la parroquia se le bautizó con el nombre de San Luis Beltrán en recuerdo de quien fuera sacerdote dominicano misionero en épocas de la colonia y quien por su preocupación y actitud a favor de las comunidades indígenas se había ganado el aprecio de todos. San Luis fue declarado santo en 1671.


[1]Marca, Susana. Camposano, Nancy “Migración y Descomposición social de la comunidad campesina de la parroquia Ludo del Cantón Sígsig” 1993
[2] Ortega, Guillermo.”Sígsig, de la historia a la esperanza” 2002. Pág. 59
[3] Segarra, Guillermo. “Monografía del Cantón Sígsig” 2003. Pág. 219-220
[4] Cárdenas, Bolívar. “Caciques Cañaris” 2004. Pág. 44-45

CONOCIENDO NUESTRAS PARROQUIAS ¨SAN BARTOLOME¨


SAN BARTOLOMÉ DE
ARUCXAPA
Aspectos generales
Se encuentra localizada al norte del cantón Sigsig, es decir al sur-este de Cuenca, entre las coordenadas geográficas O3°OO” de latitud sur y 78°51” de longitud oeste, en la antigua loma de Arocxapa frente a la cordillera oriental de los Andes a 2.790 m.s.n.m.,  y al abrigo del cerro Mazuzaiaca actualmente llamado Parpar, cuenta con una extensión de 34.60 km2 es decir ocupa el 5.3 por ciento del territorio cantonal.
San Bartolomé limita; al norte, con la parroquia de San Juan del cantón Gualaceo; al este, con la parroquia de Sigsig; al oeste, con las parroquias de Santa Ana y Quingeo del cantón Cuenca; y al sur, con la parroquia de Ludo. La Parroquia de San Bartolomé se encuentra dividida en los siguientes comunidades: La Unión, Sigsisallano, Pamar  Chacrín, Pamar Shusho, Delegsol, Sorche, 24 de Mayo, Guanña, Yanallpa, Guanña Tigapali, Panzha, Chinin, Taguan, Iñasari, Rumipamba Chico, Ruizho, Libertad, Tunzhun, Tugur Tres Cerritos y Gondeleg.
El poblado está ubicado en una gran falla estructural, la misma que sirve como divisoria entre la cuenca sedimentaria de Azuay-Cañar y la zona metamórfica de la cordillera Oriental a una altitud de 2500 m.s.n.m. la topografía de esta parroquia se caracteriza por ser muy accidentada, razón por la cual presenta muchos valles pequeños pero profundos. Al norte se destacan los cerros Tambillo, Pishi y Shiquilquil, al accidente el cerro Rishi, al sur la cordillera Lazapud-Iñazari. 
El principal sistema hidrográfico lo constituye el río de Pamar, y entre otros riachuelos el Yaguarzol, Siticay-Salado, Aruc, Cuncún y Machil.
El clima varía de acuerdo a la altura, así encontramos sectores que presentan las características de un clima ecuatorial mesotérmico semi-húmedo, especialmente en aquellos lugares que se encuentran en los valles más profundos (Pamar), por otro lado existen zonas que tienen características de un clima ecuatorial frio-húmedo, principalmente las zonas más altas.
La temperatura de San Bartolomé también varía dependiendo de la altura como por ejemplo encontramos sitios con una temperatura media de 17 grados a 20 grados centígrados, en las zonas bajas y menos de 14 grados centígrados en las partes altas.  
Leyendas de este pueblo
Cuenta la historia que al pueblo se le denomina San Bartolomé porque por allí pasó el apóstol con su mula, prueba de ello era la sandalia y la pata de mula que quedó  grabada en una piedra en un sector llamado Yanaipa.
Cuentan también que existía un señor de nombre Gregorio Toledo, el había ido a cortar leña, y cuando lo hacía encontró un palo en forma de cruz, lo llevó a su casa, y lo puso en el patio, en las noches lo hacía soñar diciendo veme,  veme,  al día siguiente cogió el palo y lo empezó a descascarar, y se encontró con una imagen de cristo, la misma que descansa en la Iglesia del pueblo, se dice que incluso en la canilla del Cristo está la marca del machetazo, que daba para descascarar.  
Origen del nombre
San Bartolomé hermosa tierra, fue conocido por nuestros indígenas con el nombre de AROCXAPA. En la relación de los pueblos de Pacha y San Bartolomé el fray Domingo de los Angeles (1582) anota: “…llámese Arocxapa el asiento deste pueblo, porque hay en el mucha cantidad de unas flores que se llaman en su lengua cañar aroc…”
Por otro lado el párroco Genaro Patiño al respecto anota: “el nombre primitivo con el que fue bautizado la actual población, fue de Arucshapa. Examinando su etimología nos encontramos con Aru que vendría de Ari que significa SI y Shapa de Sapa que es una de las formas de superlativo Quichua. La traducción, pues, sería “Gran Si” o “Sisote”. Esta etimología responde a la realidad histórica y social de esta gente en el curso de sus cuatro siglos de vida”.   
Aspecto histórico
“La gente que habita en el principal, apenas llega a trescientas almas de uno y de otro sexo. Viven a su voluntad, sin misa ni señal de religión y solo parecen cristianos cuando su cura les visita con el motivo de celebrar en un día las festividades de todo el año. Es fértil el país, templado y abundante de frutos y semillas, que siembran los indios con desembarazo de los mestizos, que cuando más componen el número de veinte familias.”[1]
Entre los principales caciques “KURAKA” que ha tenido esta parroquia de ARUCXAPA podemos mencionar:
*    1557-1562-1582: Don Luis Xuca
*    1574: Don Hernando Guartatán
*    1582: Don Hernando de la Vega
*    1603: Don francisco Atariguana
*    1652: Don Nicolás Atariguana Camacho
*    1689-1698: Don Gregorio Guartatanga
*    1705: Don Juan Guartatanga
*    1707: Don Fabián Guartatanga
*    1710: Don Felipe Castro
*    1759: Don Andrés Guartatanga
*    1759: Don Pedro Salinas
*    1783: Don Juan Manuel Atariguana Camacho
*    1783: Don Antonio Maxi
*    1783: Don Feliciano Iyaguari
*    1786: Don Manuel Atariguana Supliguicha.
San Bartolomé de Araczhapa, Aracxapa al parecer fue fundado en 1574 por Don Alonso de Cabrera pero si consideramos las crónicas, Don Alonso redujo a los indígenas, sujetos de Don Hernando Guartatán.
“Primer poblador de su pueblo desde el año de mil quinientos setenta y cuatro, en que se estableció aquella reducción por Alonso de Cabrera, comisionado del señor Visitador Lcdo. Don Francisco de Cárdenas, Oydor de esta Real Audiencia…” dice el encabezado del acápite Antropónimos correspondiente al pueblo de Araxcapa de la obra “Los Cañaris” de Aquiles Pérez.
Por su parte en el libro de Bolívar Cárdenas “Caciques Cañaris” con respecto al cacique Don Hernando Guartatán cita:
“…que don Hernando Guartatán con todos los indios a él sujetos de su parcialidad, se pueble en el dicho asiento de San Juan Bautista (actual p. San Juan) los cuales dichos indios son del pueblo de Arocxapa (San Bartolomé) sujetos a dicho don Luis Xuca, cacique principal; el cual dicho don Hernando, con los dichos sus indios, se ha de poblar en una loma que está junto al dicho pueblo de San Juan Bautista, que se dice Zete, por que en la dicha loma es lugar cómodo y conveniente para ellos por estar en parte donde puede estar los dichos indios desavajados, y donde se da maíz y papas y otras legumbres y comidas para su sustento y el es mejor lugar que se pudo hallar para dicho efecto Y puesto que están los unos apartados de los otros, es un tiro de arcabuz y no más la dicha distancia y no es inconveniente para los tocantes a la doctrina por estar tan cercanos los unos de los otros; y el fin porque se les manda poblar en la dicha loma, es por darles más lugar para que estén desparcidos posibles. Al cual dicho pueblo no se les señala términos, porque hay muchas tierras baldías a la redonda, de donde podrán tomar las tierras que hubiere menester y quisieren para sus labranzas y ganados y crianza de ellos.”[2]
Transcribiendo antes lo que Fray Domingo de los Angeles, cura doctrinero, dijo respecto de éste pueblo en 1582, En relaciones Geográficas de Indias, Tomo III, publicadas por Jiménez de la Espada.   
“En el pueblo de San Francisco de Pacha, en doce días del mes de mayo de mill y quinientos y ochenta y dos años por mandado del señor capitán Antonio Bello Gayoso, corregidos de la ciudad de Cuenca y de sus términos, en presencia de Diego de Amor y de Clemente de Rocha, vecinos de dicha ciudad, yo fray Domingo de los Angeles, de la orden de Santo Domingo, hice la relación siguiente de los naturales y cosas contenidas en los pueblos de San Francisco de pacha y San Bartolomé de Arocxapa, con los caciques y principales de los dichos pueblos… El pueblo de San Bartolomé de Arocxapa está poblado en alto al abrigo un cerro llamado Mazuzaiara y enfrente de la Cordillera general del Pirú  distancia de tres leguas; a cuya causa es algo frio el asiento deste pueblo, porque alcanzan los aires de la Cordillera. Llámese Arocxapa el asiento deste pueblo, porque hoy en el mucha cantidad de unas flores que se llaman en su lengua cañar aroc. Esta media legua deste pueblo en lo bajo un río que se dice Bolo, adonde los naturales pescan pescado de cuero más grande que el del río grande de Cuenca ni que el de los demás ríos del pueblo de Pacha. En la vega y por la vera deste río hacen los naturales sus sementeras de maíz y tienen árboles de fruta, duraznos, membrillos, higueras y hortaliza; y todo lo dicho se da en mucha abundancia, mediante la humedad y calor que hace. El agua que beben los naturales y con que riegan sus huertas es que la (así) traen por acequias de una quebrada grande que está medio cuarto de legua de dicho pueblo. Hay en este pueblo ciento y noventa indios tributarios; los ochenta son naturales de dicho pueblo, cuyo cacique principal se dice don Hernando de la Vega; los demás son traídos de otras partes; los noventa son traídos de la montaña, once leguas del dicho pueblo de San Bartolomé. Estaban de la otra banda de la Cordillera general del Pirú y se llaman Cuyes, a causa de que en su tierra hay muchos cuyes. Los demás son traídos de Bolo, que estaban poblados junto al dicho río de Bolo, cuatro leguas del pueblo de San Bartolomé. Su cacique principal de los cuyes y bolos es don Andrés Ataribana y la cabeza que gobierna así a los indios del pueblo de San Francisco de Pacha, como a los deste de San Bartolomé, se dice don Luis Xuca, y el encomendero don Rodrigo de Bonilla, y los doctrinamos y administramos los Sanctos Sacramentos los frailes de Sancto Domingo, por mandado y provisión de los señores de la real Audiencia de Quito.”
En 1700 a petición de de los PP. Castañeda y Díaz, dominicos, el obispo Andrade y Figueroa y el presidente mateo de la mata Ponce de León lo segregaron de Paccha, haciéndole depender de Jima, pese a la oposición de los caciques don Nicolás Tasa y don Gregorio Guartatana.
El 23 de agosto de 1726 se erige en pueblo principal al amparo del lema “FE, UNIÓN Y TRABAJO”. Según Tinoco, San Bartolomé se convierte en parroquia “a petición de don Diego Tasa de Andicela y cacique de los Cuyes”.
“San Bartolomé, antes de la separación de la parroquia de Paccha, no fue sino una doctrina de indios, bajo el cuidado del Reverendo Padre Juan de Balladares dominicano la que se convirtió en parroquia a petición de don Diego Tasa de Andicela y cacique de los Cuyes separación hecha según el auto dado por el Presbítero Fray Manuel Román examinador y ex – vicario general y prior provincial de la orden de predicadores de Quito, el año de mil setecientos veinte y seis, veinte y tres de Agosto, adjudicando a San Bartolomé los anejos de Jima, Ludo y Cumbipirca, y todo lo demás a la parroquia de Paccha, como Quingeo, Nulti y Pichicay. En lo civil tiene alto origen, pues hay en la Gobernación de Cuenca un documento en que se habla de la fundación de San Bartolomé en 1574 por don Alonso de Cabrera, mandado por don Francisco de Cárdenas”[3]
En documentos históricos de 1772 el protector de naturales del común de indígenas de San Bartolomé denuncia al cura Vicente Ramírez por los excesos cometidos.
“…que traen graves inconvenientes a los indios por su miseria y por que se encuentran gravemente tiranizados estos miserables indios… Los obliga a trabajar en sus tierras y en la de sus parientes sin permitirle trabajar sus propias tierras, para cobrarle el tributo a los que no tienen, les quitan sus capisayos y mantas, lligllas y paños, en la iglesia, a las indias solteras y casadas durante la semana les obliga a hilar algodón y hacer chicha para luego venderla: al igual que la limpieza de su vivienda y la iglesia, además de otras actividades para las cuales les retiene el domingo, sin pagar los salarios que ofrece, por cuenta del medio real de cera de monumento”[4]
En el año de 1783 dos familias de Arocxapa “Los Guartatangas y los Atariguanas” se diputan el cacicazgo de este pueblo. El uno aludiendo que fue nombrado por el presidente de la real audiencia, mientras el otro alude que posee por tiempos inmemorables.
“Muy poderoso Señor: El Fiscal Protector General de los naturales del distrito de esa Real Audiencia, por la protección de Don Andrés Guartatanga y Don Juan Manuel Atariguana, indios caciques del pueblo de San Bartolomé de Aracapa de la jurisdicción de Cuenca, dice: Que estos caciques han ocurrido a la Protección General pretendiendo la declaración del cacicazgo para cada uno, y habiéndose pedido la Proclama Ordinaria, se ha recibido información en que los testigos declaran que han conocido a estos indios sus ascendientes por tales caciques que los han gobernado, pero no señalan los indios que pertenecen a cada cacicazgo, porque parece que se hallan confundidos en uno. Los instrumentos que han manifestado traen la misma confusión, porque sólo prueban el tratamiento de caciques que generalmente han tenido estos indios y sus ascendientes, sin que hubiesen tenido cuidado de recurrir ante Vuestra Alteza para la declaración y sucesión del cacicazgo, en cada vacante o muerte del poseedor.
En estas dos familias ha estado siempre el gobierno y sus disputas parecen que sólo se han reducido a pretenderlo, procurando alcanzar el nombramiento cada uno por su parte, como ha sucedido últimamente con los actuales, obteniendo don Francisco Manuel Atariguana el titulo por Vuestro Presidente.
Los instrumentos de Guartatanga manifiestan que su familia a sido de caciques reconocidos por tales desde tiempo inmemorial, porque desde el año 1574 en que se fundó el pueblo por Alonso de Cabrera, comisionado del Señor don Francisco de Cárdenas, Vuestro oidor Visitador de aquel distrito, se nombra el cacique don Fernando Guartatanga y se manda que con sus sujetos se pueble en un sitio nombrado San Juan Bautista. Las partidas de bautismo de don Andrés, don Fabián, don Gregorio y don Felipe dan a conocer el tratamiento de caciques que han tenido en aquel pueblo, y los padroncillos o memorias antiguas de indios acreditan lo mismo.
Los instrumentos de Atariguana manifiestan también que sus ascendientes han sido reconocidos por caciques, y así se ve que a don Tomás Atariguana, por primogénito de don Francisco Atariguana, lo relevaron de la paga de tributos, y a su hermano don Agustín, por ser el segundo, mandándole pagar tributos, le declararon esento de los servicios de mita y otros que corresponden a los Indios ordinarios, en el año de uno del presente siglo. Don Francisco Atariguana, con el tratamiento de cacique principal de su pueblo, fue nombrado Gobernador de Vuestro Presidente, el señor don Lope Antonio Munive, el año pasado de 1684.
Por lo tanto, para evitar la confusión posterior, el pleito de estos indios, la confusión de los sujetos a ellos y que cada uno conozca la cabeza que le gobierna, suplica a Vuestra Alteza el Fiscal Protector, se sirva mandar que se haga una división igual de los indios por familias, arreglándose a la numeración; que así mismo se divida con igualdad las tierras comunes y se señalen a los indios con su cacique respectivo, dando para ello la comisión necesaria al gobernador de Cuenca o a cualquiera de las justicias o a la persona que fuere del arbitrio de Vuestra Alteza, que haga la división con la equidad correspondiente, y dé cuenta para que cada uno se le posesione en su parte y se le despache título en Real Provisión, pues de este modo serán mejor gobernados los indios y se conservarán en paz, logrando de las comodidades de su territorio, sobre que Vuestra Alteza resolverá lo más conforme a la justicia. –Quito y septiembre 26 de 1783.” 
La Real Audiencia quizo proceder con mejor conocimiento de causa en este asunto, y remitió testimonio con reserva al gobernador de Cuenca, con inserción del último pedimento del Señor Fiscal Protector, para que averiguando con exactitud el origen de la parcialidad o parcialidades pertenecientes al cacicazgo que solicitan Don Andrés Guartatanga y don Juan Manuel Atariguana, si en realidad fué una sola o se hubiese reunido de diversos, expresando los nombres que hubiesen tenido, y lo informe con justificación y cuanto se le ofrezca sobre la división de familias y tierras que se propone”    
En el año de 1777-1778 el gobernador Vallejo adjudica el poblado de San Bartolomé a Gualaceo. El 16 de Abril de 1864 el congreso nacional decretó que se agregue al cantón Gualaquiza la parroquia de Ludo “quitándole a Cuenca” y San Bartolomé “quitándole a Gualaceo”. San Bartolomé con este decreto se incorpora al reciente cantón de Gualaquiza.
SAN BARTOLOMÉ PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN:
San Bartolomé ha tenido un importante progreso y desarrollo, convirtiéndose en un poblado de posibilidades artesanales y comerciales. Sin duda su arquitectura se caracteriza por tener detalles representativos, por estar dentro de un medio rural de autoconstrucción y adaptada al medio y utilizando materiales del propio entorno.   
San Bartolomé, por su paisaje urbano - natural y su historia constituyen una de las muestras arquitectónicas y urbanas más representativas de nuestra nacionalidad, Razón por la cual fue declarada patrimonio Cultural de la Nación.
Un importante patrimonio tangible e intangible se refleja especialmente en los hechos cotidianos: en sus tradiciones, fiestas (El 24 de agosto fiestas patronales. El 14 de septiembre se conmemora las festividades al señor de los Milagros. El 16 de abril, con el festival de la “Guitarra y Manzana de Oro”, se rememora el aniversario de fundación.), creencias religiosas y en la calidez de su gente, amable y trabajadora.
Estos bienes y sus referencias con el pasado son los elementos testimoniales que van a consolidar y reforzar los valores permanentes, para construir una nueva identidad desde el pasado histórico hasta la actividad del presente.


[1] Don Joaquín de Merisalde y Santisteban. 1765. 
[2] Cárdenas, Bolívar. “Caciques Cañaris” 2004. Pág. 46-47
[3] Tinoco A. Carlos. “Índice histórico de la diócesis de Cuenca” 1947. Pág. 251.
[4] (ACA/C 552)